La producción de bicis en España en 2025 sigue cayendo
El cierre del 2025 confirma la pérdida de pulso de la industria sectorial en España. La fabricación de bicicletas cae un 8,1% interanual en musculares y un desolador 21,4% en eléctricas.
La clara tendencia del descenso de volumen industrial
Los datos definitivos de producción industrial de bicicletas correspondientes a 2025 reflejan un escenario de contracción frente al ejercicio anterior. En total, las plantas españolas fabricaron 284.707 bicicletas sin asistencia y 1.358 bicicletas eléctricas, lo que sitúa la producción global en 286.065 unidades.
En comparación con 2024, cuando la producción total alcanzó las 311.588 unidades, el descenso se sitúa en torno al 8%, confirmando que el ajuste no es puntual ni atribuible a un único trimestre, sino a la evolución del conjunto del ejercicio.
La bicicleta sin asistencia al pedaleo continúa concentrando prácticamente todo el volumen industrial, pero es también la que explica el grueso del retroceso: pasa de 309.861 unidades en 2024 a 284.707 en 2025, un descenso del 8,1% que pone de relieve el desgaste de un modelo productivo basado en volumen y con escasa diferenciación tecnológica.
En 2025, España fabricó 1.358 bicicletas eléctricas, lo que implica que por cada e-bike montada en el país se venden entre 140 y 180 unidades
Caracter testimonial de la producción nacional de e-bikes
Más preocupante aún resulta la evolución de la bicicleta eléctrica. En 2025, la producción nacional se limitó a 1.358 unidades, frente a las 1.727 fabricadas en 2024, lo que supone una caída interanual del 21,4%.
En términos relativos, la e-bike representa apenas el 0,47% del total de bicicletas fabricadas en España, una proporción que subraya su carácter estrictamente testimonial en el tejido industrial nacional. Lejos de actuar como palanca de reindustrialización o de mayor valor añadido, la bicicleta eléctrica sigue sin encontrar un anclaje productivo sólido en las plantas españolas.
El valor en la misma linia que el volumen
La evolución en unidades tiene un reflejo directo en el valor económico generado por la fabricación. En 2025, el valor total de la producción nacional de bicicletas se situó en 233 millones de euros, frente a los 243,6 millones de euros registrados en 2024. La industria dejó así de generar 10,6 millones de euros en un solo ejercicio, lo que equivale a una caída del 4,3%.
De ese total, 230,1 millones de euros correspondieron a bicicletas sin asistencia y 3 millones de euros a bicicletas eléctricas. Un año antes, la e-bike había generado 3,6 millones de euros, lo que refuerza la idea de que su peso económico sigue siendo marginal incluso en valor.
La lectura cruzada de unidades y valor sugiere que el ajuste industrial no se compensa con un cambio de mix hacia productos de mayor precio medio. El valor medio implícito por bicicleta se mantiene relativamente estable, lo que indica continuidad en el posicionamiento productivo y ausencia de una transición hacia gamas tecnológicamente más avanzadas.
Producción y mercado, dos realidades divergentes
El alcance real de esta debilidad industrial se entiende mejor cuando se contrasta con el comportamiento del mercado final. Los informes de sell out correspondientes a 2024 dibujan un panorama radicalmente distinto al de la fabricación nacional.
Según el Informe del Sector de la Bicicleta 2024 de AMBE, en España se vendieron 1.101.057 bicicletas al consumidor final, de las cuales 194.986 fueron bicicletas eléctricas. Esto significa que la e-bike ya representa cerca del 18% de las unidades vendidas y alrededor del 39% del valor económico del mercado de bicicletas.
Por su parte, el Informe Sectorial de Ciclismo 2024 de Tradebike–Interempresas eleva el volumen de ventas hasta 1.420.453 bicicletas, incluyendo 247.667 e-bikes, que suponen el 17,4% de las unidades y más del 41% del valor total del mercado de bicicletas.
Más allá de las diferencias metodológicas entre ambos estudios, ambos coinciden en una idea clave: el mercado español absorbe cada año cientos de miles de bicicletas eléctricas, y la e-bike se ha consolidado como una categoría estructural en consumo y facturación.
La balanza claramente descompensada
Frente a ese nivel de demanda, la capacidad productiva nacional resulta claramente insuficiente. En 2025, España fabricó 1.358 bicicletas eléctricas, lo que implica que por cada e-bike montada en el país se venden entre 140 y 180 unidades, según se tomen como referencia los datos de AMBE o los de Tradebike.
Incluso en la bicicleta convencional, la brecha es notable: el mercado vende entre 1,1 y 1,4 millones de bicicletas anuales, mientras que la producción nacional apenas supera las 285.000 unidades. La balanza entre producción y consumo es, por tanto, estructuralmente deficitaria, pero se vuelve especialmente crítica en el segmento eléctrico, que concentra el mayor valor añadido del sector.
Una lectura sectorial poco alentadora
Los datos no apuntan a un problema coyuntural, sino a una desconexión estratégica entre mercado e industria. España es un país con un consumo ciclista relevante a escala europea, pero su papel como fabricante es cada vez más limitado, especialmente en el producto que define el presente y el futuro del sector: la bicicleta eléctrica.
A tenor de lo que revelan estas cifras, cuya verosimilitud no debería ser cuestionada en tanto provienen del Ministerio de Industria y Turismo, la lectura directa es que estamos ante una oportunidad industrial perdida. El valor, la inversión y el empleo cualificado asociados a la e-bike se generan mayoritariamente fuera de nuestras fronteras, mientras la industria nacional permanece anclada en un modelo de bicicleta mecánica que pierde volumen y presión de márgenes.
En este contexto, la caída de la producción en 2025 no es solo una mala noticia estadística. Es el síntoma de un modelo productivo que no logra alinearse con la evolución real del mercado y que, sin un giro estratégico, corre el riesgo de seguir perdiendo peso en la cadena de valor del ciclismo europeo.







