La bici infantil es el futuro, pero exige mucho más que intención
El segmento mantiene su valor estratégico como puerta de entrada al ciclismo, pero el sector avisa de que sin seguridad, formación, infraestructuras y continuidad, su crecimiento tendrá límites.
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La bicicleta infantil ocupa un lugar peculiar dentro del sector. No lidera la facturación ni concentra el foco económico del mercado, pero sigue siendo una de las categorías más importantes cuando se mira el volumen y, sobre todo, lo que representa a medio plazo. Es la primera bici, el primer contacto con el ciclismo y, en algunos casos, el primer vínculo de una familia con este sector.
Por eso, su valor va mucho más allá de la venta inmediata. La bici infantil pesa menos que otras familias en términos de negocio puro, con un 5,60% del valor del mercado de bicicletas, según el último estudio de AMBE, pero mantiene una relevancia muy alta como base de practicantes, como acceso a hábitos de movilidad y deporte y como semilla del futuro cliente ciclista. Además, sigue siendo una categoría muy vinculada a la iniciación, con precios más contenidos, con un precio medio de 296,74 euros en 2025, que otros segmentos y con un claro predominio de los modelos musculares frente a los eléctricos.




