Íñigo Isasa (AMBE): “Estamos en una fase nueva de maduración exigente”
El presidente de AMBE considera que el mercado ciclista se está estabilizando, pero reclama incentivos fiscales, ayudas públicas e infraestructuras para recuperar el crecimiento.
El sector español de la bicicleta ha dejado atrás el crecimiento extraordinario de la pandemia y la posterior corrección del mercado. Tras varios ejercicios marcados por el sobrestock, la industria afronta ahora una fase de estabilización en la que fabricantes, distribuidores y comercios buscan recuperar el crecimiento sobre unas bases más sólidas.
El presidente de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE), Íñigo Isasa, analiza en esta entrevista con BikeBusiness.es la evolución del mercado, la transformación del retail especializado y las oportunidades vinculadas a la bicicleta eléctrica, la movilidad urbana y el cicloturismo. También reclama una mayor implicación de las administraciones y la puesta en marcha de incentivos estables para impulsar la demanda.
El sector de la bicicleta parece haber entrado en una nueva etapa tras varios años marcados por la pandemia, el sobrestock y la corrección del mercado. Desde AMBE, ¿cómo definiría el momento que vive actualmente la industria ciclista en España?
Como tuve oportunidad de comentar durante la presentación del Informe del Sector de la Bicicleta el pasado marzo, yo diría que estamos en una fase nueva, distinta, desconocida y que podríamos calificar de “maduración exigente”. Hemos dejado atrás el boom artificial de la pandemia y la corrección de stock que vino después, y lo que queda es un mercado más asentado que pone las bases para volver a crecer. Las cifras publicadas recientemente por AMBE y Cofidis, más de un millón de bicicletas vendidas en 2025 y 2.177 millones de euros de facturación, confirman esta tendencia.
“Destaca el enorme potencial del ciclismo urbano y las bicicletas de carga para la logística”
¿Qué lectura hace de la evolución del mercado durante los últimos meses y cuáles cree que son hoy los principales retos para fabricantes, distribuidores y tiendas?
La lectura que hacemos es de estabilización y preparación para recuperar el crecimiento. El grueso del ajuste de stock parece que se ha digerido, según los datos de nuestro último Barómetro, pero hay espacio para aumentar la demanda. Por ejemplo, el segmento urbano no está creciendo como esperábamos, y eso se debe en gran medida a la falta de un marco de ayudas e incentivos fiscales estables.
Entre los principales retos para toda la cadena de valor del sector, desde fabricantes a tiendas, se encuentran mejorar la información de mercado para la toma de decisiones, seguir incrementando la colaboración y seguir el ritmo de los cambios que se están produciendo en la demanda por parte del consumidor, que es cada día más exigente y está mejor informado.
¿Qué categorías o verticales del sector considera que muestran actualmente una mayor vitalidad y dónde detecta mayores oportunidades de crecimiento? ¿Hay segmentos que necesiten reinventarse?
Sin lugar a duda, la bicicleta eléctrica se sigue consolidando como motor del sector, con el 35% de la facturación pese a representar el 21,5% de las unidades vendidas. Dentro de este segmento, destaca el enorme potencial del ciclismo urbano y de las bicicletas de carga para la logística, pero también del mountain bike, la carretera o el gravel para el usuario deportivo y de ocio.
Por otro lado, el alquiler de bicicletas, el cicloturismo y la segunda mano también reflejan una gran vitalidad y potencial.
“Seguimos echando en falta la involucración de las administraciones en el ámbito de la movilidad cotidiana”
El comercio especializado ha vivido una profunda transformación en los últimos años. ¿Cómo valora la salud actual del retail ciclista español? ¿Estamos asistiendo a una reducción del número de tiendas o a una evolución hacia negocios más profesionalizados?
Como también reflejaba el último Informe del Sector, muchos puntos de venta están evolucionando con el mercado. Muchos están enfocados en el taller, pero otros muchos también en el alquiler. Esto está permitiendo a un amplio número de empresas reinventarse y expandir sus líneas de negocio.
Por otro lado, también vemos comercios que se han profesionalizado, con talleres cualificados para e-bike y una experiencia de cliente cuidada, y esos están consolidando su posición. Sin duda, el retail especializado seguirá siendo clave porque la bicicleta, y en mayor medida la eléctrica, necesita asesoramiento y mantenimiento, lo que genera nuevas oportunidades.
Más allá del ámbito deportivo, la bicicleta aspira a consolidarse como una herramienta de movilidad cotidiana. ¿Cómo valora el momento que vive la bicicleta en la sociedad española? ¿Qué falta para que su uso dé un salto definitivo?
En este ámbito seguimos echando en falta la involucración de las administraciones. O, dicho de otro modo, seguimos sin contar con redes de carriles bici en las ciudades y pueblos de España, un marco fiscal que promueva la adquisición de bicicletas urbanas de manera sencilla y ayudas directas a la compra de bicicletas eléctricas y cargo bikes.
La Ley de Movilidad Sostenible ya reconoce la bicicleta como modo de transporte prioritario y obliga a establecer planes de movilidad al trabajo en empresas de más de 200 empleados. Ahora necesitamos pasar de las palabras a los hechos: sin una figura de bicicleta de empresa, sin deducciones fiscales a la compra y sin ayudas directas estables, seguiremos hablando de potencial en lugar de resultados. El ciudadano ya ha decidido subirse a la bici, ahora falta que la Administración decida acompañarlo.
“Seguimos echando de menos la apuesta decidida por parte de las administraciones”
En las últimas semanas han avanzado iniciativas como el nuevo Reglamento General de Circulación y AMBE también ha planteado propuestas como el bike leasing o nuevos incentivos para la bicicleta. ¿Cómo valora el papel que están desempeñando las administraciones públicas? ¿Qué avances destacaría y qué medidas siguen pendientes?
Seguimos echando de menos la apuesta decidida por parte de las administraciones. Aunque hay avances y se toman en consideración nuestras propuestas, como sucede con el nuevo Reglamento General de Circulación, que entra en vigor el 1 de octubre y supone un avance importante para la seguridad de los ciclistas en carretera y en el ámbito urbano, seguimos esperando medidas que se anunciaron hace tiempo y continúan sin ejecutarse.
Entre ellas, los 40 millones de euros de ayudas a la compra de bicicletas prometidos en 2024 por el presidente del Gobierno siguen paralizados, y el bike leasing, que en Alemania ha permitido a más de dos millones de personas acceder a una bicicleta, sería el incentivo fiscal ideal para acceder a una bicicleta también en España. Sin duda, desde AMBE seguimos trabajando para que estas medidas se pongan en marcha lo antes posible.
Si miramos a otros países europeos, ¿qué diferencias observa respecto a España? ¿Hay modelos o políticas públicas que deberíamos tomar como referencia?
España tiene la oportunidad de aprender de los grandes éxitos de los países de nuestro entorno. Alemania es la referencia en bike leasing, con más de 2,1 millones de bicicletas puestas a disposición de los trabajadores a través de programas de bicicleta de empresa, un mercado de más de 3.000 millones de euros que en España aún no existe.
Bélgica, Francia y los Países Bajos llevan décadas de ventaja en infraestructura ciclista y en incentivos fiscales a la movilidad activa. Y ahora la propia Comisión Europea, con el programa AccelerateEU, está impulsando que todos los Estados miembros, incluida España, implementen políticas como las ayudas a la compra de bicicletas, los sistemas de bici compartida y los incentivos fiscales como respuesta a la crisis energética. No se trata de inventar nada, sino de aplicar aquí lo que ya funciona a nuestro alrededor.
“Una industria que emplea a más de 24.000 personas y que factura más de 2.100 millones de euros merece una política de Estado”
La bicicleta conecta deporte, movilidad, industria, turismo y sostenibilidad. ¿Cree que las administraciones y la sociedad son plenamente conscientes del impacto económico y social que genera el sector?
Diría que cada día se es más consciente de la contribución de la bicicleta a la sociedad. Sobre todo, en el ámbito de la salud y la sostenibilidad.
Desde AMBE trabajamos para que la Administración y el conjunto de la sociedad también conozcan otros aspectos: la contribución de la bicicleta al desarrollo de los territorios gracias al cicloturismo, el papel que la bicicleta puede llegar a tener en la logística de última milla y, sobre todo, la contribución que nuestro sector hace a la economía española. Una industria que emplea a más de 24.000 personas y que factura más de 2.100 millones de euros merece una política de Estado.
El sector está incorporando nuevas herramientas digitales, inteligencia artificial y una mayor cultura del dato. ¿Cómo cree que estas transformaciones cambiarán la forma de trabajar de fabricantes, distribuidores y comercios en los próximos años?
Va a cambiar mucho, y para bien. Estamos viendo cómo el dato empieza a usarse para prever la demanda con más precisión y evitar los errores de sobrestock que vivimos hace unos años, cómo la IA se aplica ya en el diagnóstico de mantenimiento de e-bikes y en la personalización de la experiencia de compra, y cómo la trazabilidad digital de componentes va a ser clave para el cumplimiento normativo europeo, por ejemplo, frente al fraude y las falsificaciones de productos.
Desde AMBE estamos dedicando muchos recursos, a través del Proyecto de Datos AMBE, para que todo el sector pueda operar con datos reales y mejorar la toma de decisiones.
“Espero que mi mandato siga reforzando el papel de AMBE como agente dinamizador del sector”
Desde su posición al frente de AMBE, ¿considera que el sector español está hoy suficientemente unido y vertebrado para afrontar los retos que vienen? ¿En qué aspectos todavía queda margen de mejora?
Sin duda, en los últimos años AMBE se ha consolidado como la voz del sector de la bicicleta en nuestro país y, en el ámbito europeo, como parte de European Cycling Industries (ECI). Además, en el ámbito nacional contamos ya con espacios de coordinación como la Mesa Española de la Bicicleta y una muy buena interlocución con asociaciones de usuarios y administraciones públicas.
El sector ciclista español es enormemente diverso y, desde AMBE, estamos convencidos de que trabajando unidos en lo que nos une somos más fuertes. Ese es el camino.
¿Cuáles son las principales prioridades que se ha marcado AMBE para los próximos años y qué objetivos le gustaría ver cumplidos antes de finalizar este mandato?
En los últimos meses, AMBE está trabajando en una Estrategia 2030 y existe un fuerte consenso sobre cuestiones que son prioritarias para el sector: la apuesta por los incentivos fiscales y las ayudas para hacer accesible la bicicleta a todo el mundo, seguir protegiendo y promocionando el desarrollo de la e-bike, las inversiones necesarias para que contemos con las infraestructuras que necesitamos, tanto en el entorno urbano como en el deportivo, la montaña y el cicloturismo, y el desarrollo de la Formación Profesional, entre otros aspectos.
Como patronal que representa al sector de la bicicleta en España, nuestra misión principal es seguir contribuyendo a hacer crecer el mercado de la bicicleta y nuestra industria. Espero que mi mandato siga reforzando el papel de AMBE como agente dinamizador del sector.
Si levantamos la vista hacia 2027, ¿cómo imagina el sector de la bicicleta en España? ¿Qué le hace ser optimista y cuáles son las principales incertidumbres que todavía observa?
Soy optimista porque los datos lo reflejan: que en España se vendan más de un millón de bicicletas cada año, y podrían ser más, es una gran noticia. La demanda está ahí. Aunque no todo lo que nos gustaría, la Administración comienza a dar respuesta al clamor popular que vemos reflejado en carreteras, caminos y calles de toda España.
Por otra parte, por supuesto que hay incertidumbres: la situación política, las posibles disrupciones en la cadena de suministro o la adaptación a los cambios tecnológicos.
Pero quizás lo más importante es que, como sector, estamos más unidos que nunca, que nuestra voz llega a los lugares de toma de decisiones y que estamos preparados para responder ante los retos y oportunidades que tenemos en el horizonte.










