El mantenimiento amenaza el crecimiento del ciclismo en España
Un 43,73% de los españoles experimenta barreras para mantener su bicicleta, según el informe ‘State of the Nation’, elaborado por Shimano Europe.
En España, el principal reto del ciclismo ya no es atraer nuevos usuarios, sino evitar perder a los que ya existen. Así lo refleja el informe State of the Nation, elaborado por Shimano Europe, que señala que el 43,73% de los españoles experimenta barreras para mantener su bicicleta.
Esto representa un impacto directo en el uso. Una parte muy relevante de los ciclistas acaba pedaleando mucho menos por problemas relacionados con el servicio y el acceso al mantenimiento. De hecho, el contraste en cifras es evidente.
Mientras un 50% de los encuestados en España está de acuerdo en que se ha vuelto más seguro que los niños vayan en bicicleta en su zona y un 57% opina que la infraestructura ciclista local ha mejorado, el uso real de la bicicleta se resiente por fricciones como los tiempos de espera en los talleres o la dificultad para acceder a un servicio cercano.
España parte, además, de una base amplia de usuarios. Según el mismo informe, el 62,2% de la población española declara tener bicicleta, una cifra que sitúa al país en la parte media-baja del ranking europeo, lejos de líderes como Países Bajos (91,1%) o Polonia (79,3%). En perspectiva histórica, el 91,6% de los españoles afirma haber tenido alguna vez una bicicleta, lo que confirma que la bici forma parte del paisaje social, pero que el reto hoy ya no es tanto la adopción como la retención y el uso continuado.
Falta de tiendas y largos tiempos de espera
El estudio señala que casi una cuarta parte de la población en España entre 18 y 79 años pedalea menos debido a los problemas de acceso al servicio y al mantenimiento, lo que demuestra que no se trata solo de una incomodidad operativa, sino de un factor que está reduciendo de forma significativa el uso real de la bicicleta.
Las causas son, en gran medida, estructurales y están relacionadas con el acceso al servicio. Según el informe, el 37% de quienes sufren barreras apunta a la falta de tiendas cercanas o a unos horarios limitados, mientras que el 24% señala los largos tiempos de espera en los talleres como principal problema. Es decir, no se trata únicamente de una cuestión de precio o de complejidad técnica, sino de capacidad del canal y de experiencia de servicio.
Un problema de los jóvenes
El factor generacional refuerza aún más la gravedad del diagnóstico. Entre los menores de 34 años, el 60% reconoce encontrar dificultades para mantener su bicicleta, frente al 33% en el grupo de mayores de 45 años. Y aquí existe un problema evidente: el segmento que debería garantizar el relevo generacional del mercado es, precisamente, el que más fricción encuentra en el sistema.
Por lo tanto, el gran reto del sector es, a día de hoy, retener el número actual de practicantes. Si el mantenimiento sigue siendo percibido como caro, lento o difícil de gestionar, el riesgo no es solo perder ventas de servicio, sino reducir de forma estructural la base de usuarios activos del ciclismo en España.
Un problema que va más allá de España
Lo que ocurre en el mercado español no es una excepción, sino el reflejo de un problema a escala europea. Según el informe, 212 millones de personas en Europa experimentan barreras para el mantenimiento de su bicicleta. De ellas, 121 millones pedalean menos, 65 millones lo hacen con mucha menos frecuencia y 7,6 millones han dejado de usar la bicicleta por completo debido a los problemas de acceso al servicio.
Cuando mantener una bicicleta se percibe como complejo, caro o incierto, la participación se erosiona. Y esto, para la industria, no es un problema puntual ni de un solo país, sino un riesgo estructural para el futuro del sector.
El problema de los jóvenes
Por otro lado, la cuestión de la edad es especialmente relevante. Si el sistema no funciona para los jóvenes, el mercado se envejece y se contrae, porque cada fricción no resuelta hoy es un hábito que no se consolida mañana.
En este contexto, el mantenimiento deja de ser un servicio accesorio para convertirse en una pieza central de la propuesta de valor del sector, especialmente en un entorno en el que rapidez, accesibilidad, facilidad de uso y confianza en el servicio forman parte de las expectativas básicas de este público.
El taller, un punto clave
El taller ya no puede entenderse como un servicio complementario, sino como un punto clave de contacto con el cliente, un factor decisivo de confianza y una pieza central para la continuidad en el uso de la bicicleta.
Los retos para el retail y los talleres son principalmente operativos y organizativos: capacidad de absorción de demanda, reducción de tiempos de espera y mejora de la accesibilidad al servicio, junto con un avance en la profesionalización y en la percepción de calidad.
La idea es simple: si el servicio genera fricción, el mercado se encoge; si el servicio facilita, el mercado crece, y en ese equilibrio el taller deja de ser un apéndice del negocio para situarse en el corazón de la experiencia del ciclista.
Una idea clara
Los datos del State of the Nation arrojan una idea clara: no basta con invertir en infraestructuras ni con multiplicar las campañas de promoción si la experiencia real del usuario sigue encontrando fricciones en el día a día. Cuando mantener la bicicleta se percibe como caro, lento o complicado, el usuario reduce su uso o acaba saliendo del ecosistema, no por falta de interés, sino por una suma de pequeñas barreras que convierten la práctica en algo incómodo o poco previsible.
En ese punto, el problema deja de ser de comunicación o de infraestructuras y pasa a ser estructural y de servicio. La conclusión es tan simple como exigente para el sector: el futuro del ciclismo no se juega solo en la calle o en la carretera, sino también en el taller y en la experiencia de servicio, donde se decide si el mercado crece, se estanca o se va estrechando de forma silenciosa.









