Alta gama y bajo enfoque. La paradoja de las bicicletas invisibles
Mientras admiramos las cumbres tecnológicas del ciclismo, apenas miramos a las bicicletas silenciosas que sostienen el día a día del sector y dan la bienvenida a nuevos ciclistas.
A lo largo de las últimas semanas hemos asistido con asombro a la presentación de una bici eléctrica “que casi no es una bici eléctrica” cuyo precio de partida ronda los diez mil euros, a la par que lo hemos hecho a la presentación de la última generación de una bici de carretera de “ligereza extrema y aerodinámica sin igual, que inspira a los corredores más combativos del UCI World Team”. Además, hemos tenido la oportunidad de contemplar la nueva versión de la bici eléctrica “definitiva” que promete ser tan ágil y rápida “como un coche de rallies”. Todas ellas, naturalmente, fabricadas con fibras de carbono de alto módulo, grupos inalámbricos e incluso en el caso de la primera, con amortiguador trasero, transmisión y tija telescópica, gestionados electrónicamente y alimentados desde la batería de la bici.
Sin embargo, mientras celebramos estas cumbres tecnológicas, apenas hablamos de las bicicletas que realmente sostienen el sector. Soy consciente de que las primeras son las puntas de lanza del sector y de hasta dónde es capaz de llegar la industria de la bici en el desarrollo de sus tecnologías. Fórmulas 1 de dos ruedas, o casi. Me siento orgulloso de pertenecer a un sector que puede mostrar esto al mundo exterior pero, a la vez, me pregunto, ¿son estas las únicas bicis que se fabrican o los únicos modelos que se renuevan? ¿Son las que compran el grueso de los usuarios, esos que dan de comer al sector? ¿Esas por las que preguntan la mayoría de los clientes en las tiendas?
Se de un buen puñado de bicis extraordinarias (y quiero decir mucho mejores que las mejores de hace 20 años) de las que lo desconocemos casi todo, porque ni las marcas les han prestado mucha atención en sus presupuestos de marketing ni, por lo tanto, los medios especializados les han prestado atención. Esto es curioso porque son precisamente estas bicis las encargadas de atraer a gran parte de los nuevos usuarios y las que harán por tanto que esa primera experiencia sea buena o mala y que por lo tanto sigan siendo ciclistas o no. Son esas bicis de aluminio, tanto de carretera como de montaña, pero que ya tienen una geometría cuidada para que la postura sea cómoda y la bici sea estable y predecible. Fabricadas también con aleaciones de material elegidas cuidadosamente para ser lo más ligeras posible. Además, suelen incluir siempre anclajes para transportín y otros accesorios y, por supuesto, un montaje equilibrado y un precio ajustado. Es decir, lo tienen todo. Las usas y son geniales: suben y bajan bien, la postura es cómoda, el mantenimiento es sencillo, el cableado está oculto e incluso en el caso de las de montaña, incluso están preparadas para montar tija telescópica y, para colmo, de tan sencillas y fiables que son, no se rompen jamás, o casi.
Pero quizá falta lo fundamental: que esas bicis sean mostradas y explicadas a la gran masa de posibles usuarios que esperan ahí fuera ¿por qué se eligió esa geometría? ¿Por qué ese diseño de cuadro? ¿A quién va dirigida? ¿En qué terrenos funciona bien? ¿Dónde estaría su límite? Si llegamos a ese límite ¿Qué otro modelo es más adecuado? Es paradójico porque además este ciclista en muchas ocasiones inexperto, es el más necesitado de estas explicaciones. Y los profesionales que la venden también. ¿Es posible vender bien una bici que no se conoce lo suficiente porque nadie le ha prestado mucha atención? En fin, parafraseando a otro profesional del sector con el que charlaba hace poco, la industria del ciclismo ha acabado siendo “producto céntrica” y quizá debería ser un poco más “usuario céntrica”, colocar a éste en el centro de la experiencia.
Si queremos atraer a más usuarios del mundo de la bici y hacerlo de manera sostenible en el largo plazo - que quien quiera empezar a montar en bici, encuentre la más adecuada y esto le anime a seguir siendo ciclista todo el tiempo posible-, quizá este sea el camino más corto.







